La frase se repite hasta la saciedad cada vez que un país sudamericano se refuerza militarmente. Pero, ¿es cierto? ¿la hay?
Cuando alguien se rearma genera celos en el vecino. Y esto adquiere un sabor especial en Sudamérica donde varios países mantienen conflictos históricos, luchan por el liderazgo, tienen líderes en las antípodas ideológicas y una carga de mutua desconfianza.
Las siete bases militares que Colombia permitirá usar al Ejército de Estados Unidos en el marco de un nuevo acuerdo entre ambos países ha sido el disparador de una nueva polémica sobre si la región está poniendo la mira con demasiada asiduidad en el rearme militar. Se espera que el tema sea tratado en la reunión de Unión de Naciones del Sur, Unasur, que empieza este lunes en Ecuador.
El convenio militar entre Colombia y EE.UU. despertó la desconfianza en varios países de la región y obligó al presidente colombiano, Álvaro Uribe, a salir de gira para explicar los alcances del acuerdo.
La reacción de su par venezolano, Hugo Chávez, no se hizo esperar. Además, de un nuevo rifirrafe diplomático y comercial, el mandatario anunció un nuevo pacto de rearme con Rusia.
Y el ex presidente cubano, Fidel Castro, salió a defender el derecho de Venezuela a rearmarse para hacerle frente al emplazamiento de las bases.
En una región sin perspectivas de una conflicto armado serio, ¿tiene sentido que Chile tenga cientos de tanques de guerra? ¿o que Venezuela compre 100.000 fusiles Kaláshnikov AK47? ¿y que Brasil planee la construcción de un submarino nuclear? ¿No es acaso una región pacífica?
Cada vez más armados
GASTO MILITAR EN % DEL PRODUCTO INTERIOR BRUTO
Argentina: 0,8%
Bolivia: 1,7%
Brasil: 1,5%
Chile: 3,4%
Colombia: 4%
Ecuador: 2,9%
Paraguay: 0,8%
Perú: 1,2%
Uruguay: 1,3%
Venezuela: 1,3%
Datos de 2007
Fuente: Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo
Para el Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar fue de US$ 34.000 millones el año pasado, lo que representa un aumento del 50% en los últimos diez años.
En tanto, de acuerdo al Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por su sigla en inglés) con sede en Londres el gasto se incrementó un 91% entre 2003 y 2008, si se toma en cuenta a toda América Latina y el Caribe.
Pasó de US$ 24.700 millones a US$ 47.200 millones, de acuerdo al informe Balance Militar 2009 del IISS.
En una región donde alrededor de un tercio de la población es pobre, esas cifras generan, por lo menos, preguntas.
Por: http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/08/090807_carrerarmamentista_sudamerica_jp.shtml
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Toda la acción reaccionaria que están tomando los países de América del Sur, no es más que la prueba que cada vez se hacen más alianzas y que perdemos libertad por el miedo a ser atacados, a permitir intervención.
ResponderEliminarEs claro que somos dependientes de los países imperialistas, Colombia de Estados Unidos, Venezuela de Rusia y así muchos otros.
Como se mostró en la encuesta cada vez América se arma más, y se muestra que cada vez la fuerza interamericana de "paz y cooperación", que se llama OEA, no sirve de nada. No funge como nada, no tiene poder coercitivo, ni siquiera para ejercer presión.
Seguimos peleando la batalla por ser "independientes", pero lo único que queremos es que nos digan qué hacer, que nos ayuden y que respondan por nosotros.
Es triste nuestra situación y estoy en contra de que los países se armen.
Una de las teorías de construcción del Estado explica que éste se creó en el momento de adquirir el monopolio legítimo de la violencia (ejército, policía). Esta teoría, de Charles Tilly, nos muestra que el Estado tiene el gran negocio de la protección. No es una sorpresa que mientras más armados estén, demuestren que más poder de coerción tienen.
ResponderEliminarSin embargo, en el caso específico de Suramérica, la carrera armamentista tiene la función de demostrar a los vecinos que tienen la capacidad de defenderse de ataques.
La lógica es más o menos así: un país empieza a armarse, el de la par lo seguirá y así sucesivamente, pues ninguno de ellos está dispuesto a quedarse atrás (y no debe) si en la región hay tensión y se toma un bando.
Los costos de la guerra son, desde mi punto personal de vida, incalculables: en primer lugar, pérdida de vidas humanas y el trauma que esto genera en las personas, pérdida de infraestructura, etc. Así que, es probable que el objetivo de los países no sea querer estallar la guerra, sino más bien mantener la tensión para que ésta no se desate.
En otras palabras: en el momento en que un país se arma, el otro debe hacerlo para mantener la tensión y que ésta no se rompa para no provocar una catástrofe.
¿Guerra en Suramérica? Lo dudo, esperemos que no.